El martes 4 de febrero, China dio a conocer una serie de medidas en respuesta a los aranceles impuestos por Estados Unidos a productos chinos. Entre las acciones, que entrarán en vigor el 10 de febrero, destacan la aplicación de nuevos impuestos a importaciones estadounidenses y la apertura de una investigación antimonopolio contra Google.
Los nuevos impuestos chinos incluyen un 15% sobre el carbón y el gas natural licuado, así como un 10% sobre el petróleo crudo, maquinaria agrícola y automóviles de gran cilindrada.
Además, el gobierno chino implementó controles a la exportación de minerales críticos utilizados en la industria tecnológica, como tungsteno, telurio y molibdeno, lo que se suma a restricciones previas sobre el galio impuestas en diciembre.
En el ámbito empresarial, China inició una investigación contra Google por presuntas prácticas monopólicas y agregó a las empresas estadounidenses PVH Group e Illumina a su lista de entidades no fiables.
Más tarde, el Servicio Postal estadounidense anunció que no aceptaría paquetes de China y Hong Kong, pues, con este jaloneo comercial, se puso fin a una excepción aduanera que permitía que los paquetes de pequeño valor entraran a Estados Unidos sin pagar impuestos.
El órgano señaló que daría inicio a los trabajos correspondientes junto a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza para poner en marcha el cobro de aranceles lo más pronto posible y no afectar los tiempos de entrega.